Tarifas 1, 1a, 1b, 1c, 1d, 1e y 1f de CFE: diferencias y cómo saber cuál te toca

Conoce cómo se asignan las tarifas domésticas de CFE, qué significan las claves 1 y 1A a 1F y cómo influyen la localidad y los criterios climáticos. Revisa los límites de consumo asociados con la tarifa DAC, entiende los bloques básico, intermedio y excedente, y descubre por qué el verano tarifario puede modificar la cantidad de energía subsidiada. Aprende a identificar tu tarifa en el recibo, comparar periodos de facturación y vigilar el consumo en kWh. También se explican los factores que pueden influir en el ahorro con paneles solares y por qué instalarlos no garantiza evitar la DAC. Los valores y condiciones pueden cambiar; confirma la información vigente en tu recibo o directamente con CFE.

10/20/202612 min read

a black and white photo of a man in a kitchen
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Las tarifas domésticas de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) no se determinan solamente por cuánta energía consume una familia ni por la impresión de que su ciudad es calurosa. La clasificación depende, en primer término, de criterios climáticos establecidos para cada localidad, en particular de la temperatura media mínima registrada durante el verano. Por ello, dos hogares con consumos semejantes pueden estar sujetos a tarifas distintas si se encuentran en localidades con clasificaciones diferentes.

En términos generales, las localidades que cumplen los criterios de temperaturas de verano más elevadas pueden recibir una tarifa con límites de consumo subsidiado más amplios. Esto reconoce que el uso de ventiladores o aire acondicionado puede aumentar en temporadas cálidas. Sin embargo, el clima percibido en una colonia, un día especialmente caluroso o la experiencia de una vivienda no bastan para confirmar una tarifa: la asignación se vincula a la localidad y a los criterios oficiales aplicables, no a una medición personal de cada domicilio.

Las claves 1, 1a, 1b, 1c, 1d, 1e y 1f identifican categorías domésticas relacionadas con esas referencias climáticas y con diferentes límites de consumo. No significan que todos los usuarios de una misma categoría gasten igual ni que paguen el mismo importe. El recibo también refleja los kilowatt-hora (kWh) consumidos y el nivel tarifario alcanzado, por lo que exceder los rangos subsidiados puede elevar el costo, aunque la tarifa asignada sea adecuada para una zona cálida.

Para saber cuál corresponde, conviene revisar la tarifa indicada en el recibo de CFE y contrastarla con la información oficial para el domicilio o localidad. La temperatura ayuda a explicar por qué existen distintas categorías, pero por sí sola no garantiza qué tarifa recibirá cada vivienda. Confirmar la clave asignada es el primer paso para interpretar los rangos de consumo, comparar periodos y entender cómo se calcula el cobro.

Las tarifas domésticas 1 y 1a a 1f se distinguen principalmente por la temperatura de referencia asignada a la localidad y por el límite mensual de consumo asociado con cada tarifa. En general, las categorías con referencias de temperatura más altas tienen límites de consumo mayores. La tarifa aplicable depende de la clasificación de la localidad, no únicamente de la temperatura que se registre en una vivienda durante un día determinado.

Tarifa | Temperatura de referencia | Límite mensual de alto consumo
1 | Sin mínimo | 250 kWh
1a | 25 °C | 300 kWh
1b | 28 °C | 400 kWh
1c | 30 °C | 850 kWh
1d | 31 °C | 1,000 kWh
1e | 32 °C | 2,000 kWh
1f | 33 °C | 2,500 kWh

La temperatura de referencia ayuda a determinar qué categoría corresponde a una localidad conforme a los criterios aplicables. Por ello, dos hogares con consumos parecidos podrían tener tarifas distintas si están ubicados en zonas clasificadas de manera diferente. Para confirmar la tarifa asignada, conviene revisar el recibo de electricidad o consultar los canales oficiales de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Los límites de la tabla señalan el consumo mensual a partir del cual puede aplicarse la tarifa de alto consumo (DAC), según corresponda a cada caso. No representan una cantidad de energía garantizada, incluida sin costo o disponible como beneficio. Tampoco son, por sí solos, una tarifa por kilowatt-hora ni indican cuánto se pagará: el importe depende del consumo y de los cargos que correspondan.

Al comparar estas opciones, es importante distinguir entre la tarifa doméstica asignada y la posible clasificación DAC. Mantener el consumo por debajo del límite pertinente puede ayudar a evitar que se active esa clasificación, pero la evaluación considera las reglas aplicables al servicio y el periodo correspondiente. Si el consumo está cerca del límite, revisar los kilowatt-hora del recibo y confirmar la categoría registrada permite comprender mejor la situación del hogar, sin asumir precios ni condiciones adicionales.

El llamado verano tarifario es un periodo de seis meses en el que las tarifas domésticas 1a, 1b, 1c, 1d, 1e y 1f consideran una mayor cantidad de kilowatt-hora (kWh) con subsidio. La lógica es atender el aumento de electricidad que suele requerirse en zonas cálidas, por ejemplo, para ventiladores, aire acondicionado u otros equipos de enfriamiento. No significa que toda persona usuaria reciba el mismo beneficio: la tarifa asignada y sus bloques dependen de la clasificación aplicable a su localidad.

Las fechas de inicio y término de esta temporada pueden variar según la zona y las condiciones reconocidas para el servicio. Por eso, no conviene suponer que el periodo coincide exactamente con junio, julio y agosto, ni con los mismos meses en todo México. El calendario climático no determina por sí solo cuándo se aplican los bloques de verano en cada caso. La referencia más útil es la información vigente para el domicilio y los periodos que aparecen en el recibo de CFE.

Al finalizar la temporada, normalmente se reducen los bloques de consumo subsidiado correspondientes a la tarifa. Si el hogar mantiene un uso similar de electricidad, una parte mayor de los kWh puede quedar fuera de esos bloques y cobrarse a un nivel distinto. Por ello, el total del recibo puede cambiar entre periodos aunque no haya una variación evidente en los hábitos de consumo. También pueden influir otros elementos, como el consumo registrado, el número de días facturados y los conceptos incluidos en la cuenta.

Para entender el cambio, compare recibos de periodos equivalentes y revise el desglose: tarifa indicada, fechas de lectura, consumo en kWh y rangos o bloques aplicados. Evite estimar el subsidio solo por la estación del año o por el monto final. Si las fechas o la clasificación no resultan claras, consulte los canales oficiales de CFE con los datos del servicio. Así podrá confirmar qué periodo corresponde a su localidad, sin asumir que existe un calendario universal para todas las tarifas y regiones.

En las tarifas domésticas de CFE, el consumo puede organizarse en bloques básico, intermedio y excedente. Cada bloque tiene un límite de energía y condiciones de cobro propias; por eso, no toda la electricidad consumida se calcula necesariamente de la misma manera. La energía que se mantiene dentro del bloque básico recibe el tratamiento correspondiente a ese nivel. Al rebasar su límite, el consumo pasa al bloque intermedio y, si continúa aumentando, una parte puede ubicarse en el excedente. En general, los bloques de mayor consumo pueden implicar un costo unitario más alto.

Los límites de cada escalón no son idénticos para todas las tarifas domésticas. También pueden estar sujetos a la clasificación aplicable y a condiciones del periodo, de modo que conviene evitar comparaciones basadas únicamente en el total a pagar. Para revisar el caso propio, busca en el recibo de CFE el apartado donde aparece la tarifa asignada; suele identificarse con una clave como 1, 1A, 1B, 1C, 1D, 1E o 1F. Comprueba además las fechas del periodo facturado y el consumo registrado en kilowatt-hora (kWh), ya que esos datos ayudan a entender qué volumen se está cobrando y a comparar recibos de periodos equivalentes.

Como ejemplos orientativos, en zonas templadas del centro del país suele encontrarse la tarifa 1, mientras que en áreas muy calurosas del noroeste y en algunas localidades del noreste pueden aplicarse tarifas como 1E o 1F. Estas referencias describen tendencias generales, no una regla universal ni una asignación automática por región. La tarifa concreta depende de la localidad y de la clasificación aplicable a ese servicio. Por ello, la ubicación por sí sola no basta para determinarla: la confirmación más útil es la clave que figura en el recibo vigente. Si hay dudas, se puede consultar a CFE con el número de servicio y revisar que la tarifa indicada corresponda al domicilio y al periodo facturado.

DAC significa tarifa doméstica de alto consumo. Es una clasificación que CFE puede aplicar a un servicio residencial cuando el consumo rebasa de manera sostenida el límite correspondiente, de acuerdo con las reglas vigentes. No debe confundirse con las tarifas domésticas 1, 1a, 1b, 1c, 1d, 1e y 1f, que se asignan considerando factores como la ubicación y las condiciones climáticas de la zona. La DAC responde a un nivel de consumo elevado conforme a los criterios aplicables; no es simplemente otra tarifa regional.

Por eso, conocer únicamente el nombre de la tarifa que aparece en el recibo no permite determinar si existe riesgo de pasar a DAC. También es necesario identificar el límite de consumo aplicable al servicio y revisar cómo se compara con el uso registrado durante el periodo correspondiente. Las condiciones pueden variar, así que conviene consultar la información oficial de CFE o los datos disponibles en el propio recibo, en vez de asumir que una cifra general aplica a todos los hogares.

Revisar los kilowatts-hora (kWh) de cada recibo ayuda a reconocer cambios en el patrón de consumo. Por ejemplo, un aumento sostenido puede relacionarse con mayor uso de aire acondicionado, calefacción eléctrica, equipos nuevos o más tiempo en casa. Comparar periodos similares permite detectar variaciones y considerar ajustes antes de que se reflejen en facturas más altas. También es útil anotar las lecturas y observar cómo cambia el consumo entre temporadas.

Conocer el límite mensual aporta una referencia práctica para vigilar el uso, pero mantenerse por debajo de una cifra aislada no garantiza una clasificación específica. La evaluación depende de las reglas vigentes y del consumo considerado para el servicio, no de una lectura descontextualizada. Ante una variación inesperada en el monto o en la tarifa indicada, revisar el historial de kWh y solicitar una aclaración a CFE puede ayudar a entender qué cambió y a anticipar posibles efectos en la facturación.

El retorno económico de los paneles solares depende, entre otros factores, de cuánta electricidad consume una vivienda y del costo que puede evitar al generar parte de esa energía en casa. Por ello, un hogar con consumo elevado y recibos afectados por cargos importantes podría tener más potencial de ahorro que otro con uso reducido. En zonas de clima cálido, las tarifas domésticas de la serie 1, como 1C, 1D, 1E o 1F, pueden reflejar un uso considerable de aire acondicionado durante ciertas temporadas. También es posible que hogares próximos a la tarifa DAC encuentren un impacto económico relevante, pues esta clasificación está relacionada con un consumo promedio alto conforme a las reglas aplicables.

Estas diferencias no significan que una tarifa concreta sea siempre la más conveniente para instalar paneles, ni permiten establecer por sí solas cuánto tardará en recuperarse la inversión. La tarifa asignada depende de la ubicación y de los criterios de CFE; además, el importe del recibo puede variar por periodo, nivel de consumo y estructura tarifaria. Para valorar el posible efecto de un sistema solar, conviene observar el historial de consumo y los recibos de distintos meses, en lugar de basarse únicamente en el nombre de la tarifa o en un periodo excepcionalmente alto.

El horario también influye: la electricidad generada durante el día puede coincidir o no con las horas de mayor uso de la vivienda. La estacionalidad, las necesidades de climatización, el tamaño del sistema y su producción efectiva modifican la energía que se consume directamente o que se entrega a la red. Asimismo, la orientación, las sombras, el estado del techo y las condiciones locales afectan el desempeño de los módulos. Finalmente, las reglas vigentes de medición y compensación determinan cómo se contabilizan los excedentes. Por eso, comparar tarifas y estimar el retorno requiere considerar conjuntamente el patrón de consumo, la producción esperada y las condiciones particulares del inmueble, sin asumir que el resultado será igual para todos los hogares.

Estas respuestas resumen los puntos principales para identificar las tarifas domésticas de CFE y entender qué factores pueden influir en el cobro. Los ejemplos mencionados en el artículo son ilustrativos: las condiciones aplicables deben confirmarse con información vigente.

¿Cómo sé qué tarifa tengo?

Revisa tu recibo de CFE, donde aparece la tarifa asignada al servicio. Allí podrás identificar si corresponde a la tarifa 1 o a alguna de sus variantes, como 1a, 1b, 1c, 1d, 1e o 1f. Si el dato no está claro, consulta los canales oficiales de CFE con la información de tu contrato.

¿La tarifa depende solo de cuánto consumo?

No. Además del consumo, la clasificación considera la localidad donde se presta el servicio y el criterio climático aplicable. Por eso, dos hogares con consumos parecidos pueden tener tarifas distintas si se encuentran en zonas diferentes. La tarifa indicada en el recibo es la referencia para revisar las condiciones de tu servicio.

¿La tarifa 1f siempre tiene el mismo límite?

No conviene asumir que un límite permanece igual en todos los casos o periodos. Verifica los datos vigentes en tu recibo y la información publicada por CFE, incluidos los criterios aplicables a tu localidad. Los valores presentados en el artículo sirven como orientación general y no sustituyen esa comprobación.

¿Qué pasa si rebaso el límite de alto consumo?

Rebasar el límite correspondiente puede relacionarse con la aplicación de la tarifa de alto consumo, conocida como DAC, conforme a las reglas vigentes. El efecto depende de los criterios aplicables al servicio y del historial de consumo. Consulta tu recibo y a CFE para conocer tu situación; no supongas un procedimiento único.

¿Tener paneles solares garantiza evitar la DAC?

No. Instalar paneles solares no garantiza por sí solo evitar la DAC. El resultado depende del consumo del hogar, de la producción efectiva del sistema y de las condiciones de la tarifa aplicable. Para evaluar el efecto, compara los datos de facturación y generación y confirma cualquier duda con CFE.

nota: los límites, temperaturas y precios pueden cambiar; verifica los datos vigentes en tu recibo o con cfe.

última actualización: octubre de 2026